El proyecto nace de la búsqueda entre la unión de dos estructuras aparentemente discordes entre sí, y la conexión de dos elementos claves en la ciudad de Barcelona; el Parque Diagonal Mar y la Avenida Diagonal.
De la misma forma la concepción de dos piezas residenciales en altura potencian el paso entre dichos elementos. Estos se localizan en el área deportiva fomentando así un lugar de encuentro tanto de vecinos como de visitantes de la ciudad.
La volumetría cuenta con una pieza de 8 alturas, paralela a la diagonal; y la otra con 9. Estas, según la disposición en la que se encuentren las viviendas, van creando aperturas en fachada a modo de pasarela entre una fachada y la opuesta, permitiendo así una conexión más entre la diagonal y el Parque Diagonal Mar.
